Enciendes tu disponibilidad
Cuando tú quieras. Sin turnos, sin mínimo de horas. Mientras estés disponible, ves los casos que van llegando con su motivo y lo que ganas por cada uno.
Tú eliges qué casos tomas y a qué hora. Nosotros te entregamos al paciente con su información ya ordenada, para que no gastes la consulta preguntando lo básico.
Cupo limitado para el arranque. Validamos cédula profesional ante el Registro Nacional de Profesionistas.

Desliza para ver los cuatro pasos
Cuando tú quieras. Sin turnos, sin mínimo de horas. Mientras estés disponible, ves los casos que van llegando con su motivo y lo que ganas por cada uno.

Motivo, evolución, temperatura, antecedentes y medicamentos actuales, ordenados antes de que digas hola. Con foto si la persona la mandó. Ves todo y decides si lo tomas.

La IA te propone un diagnóstico, una receta y, si hacen falta, estudios de laboratorio o de imagen. Tú tienes tres caminos: apruebas y se envía; la personalizas y se envía; o pides videollamada con la persona para ampliar o descartar, y entonces decides.

La receta —y la orden de estudios, si la hubo— sale con tu nombre, tu cédula y tu firma, directo al celular de la persona. Tu pago se suma a tu semana y el depósito llega cada viernes.

Me duele la garganta desde el martes y ando con calentura.
Tú decides si lo tomas
Lees el diagnóstico y el tratamiento que propone la IA. Si con tu criterio están bien, apruebas y la receta sale con tu nombre, tu cédula y tu firma, directo al celular de la persona. Sin llamada.
Cambias, agregas o quitas lo que tu criterio te diga: el tratamiento, los estudios de laboratorio o de imagen, las indicaciones. Cuando estés satisfecho, envías.
Si notas algo que la IA no vio, o te falta contexto, la pides con un botón. Si la persona acepta, hablan; con eso confirmas o descartas, y emites la receta con la propuesta o con la tuya.
Empiezas con el 50 % del valor de referencia de la consulta y subes hasta el 70 % conforme atiendes más casos y aceptas más rápido. El depósito llega cada semana, sin cuotas ni membresía.
No. Te propone un diagnóstico y un tratamiento para que tú los evalúes. Nada le llega a la persona sin que tú lo apruebes o lo cambies, y la receta sale con tu firma, no con la de una máquina.
Sí. La propuesta puede incluir estudios de laboratorio o de imagen, y tú los agregas, los quitas o los cambias antes de enviar.
Cobras igual. Tu pago es por atender, no por recetar, y no cambia por lo que recetes ni por dónde se surta.
Subes tu cédula y la validamos ante el Registro Nacional de Profesionistas antes de darte acceso. Lo revisa una persona, no un algoritmo.
No. La pides tú, con un botón, cuando quieras ampliar o descartar algo. Si la persona acepta, hablan; si el caso está claro, apruebas y envías sin llamada.
Siempre. Ves el motivo antes de aceptarlo y ninguno se te asigna a fuerza.
Tu cédula profesional, un celular con internet y diez minutos para registrarte.
Te escribimos por WhatsApp para validar tu cédula y darte acceso antes de abrir.